Programa Marino

Foto: José Tomás Yakasovic

Programa marino

La Patagonia chilena posee uno de los mayores ecosistemas de fiordos del planeta, con cerca de 84.000 km de costa, es decir, más de 2 veces la circunferencia terrestre.

Los sedimentos ricos en nutrientes aportados por el deshielo de los glaciares y los ríos da forma a un ecosistema de asombrosa biodiversidad, hábitat de numerosas especies, como el hidrocoral rojo (Errina antarctica), especie vulnerable y clave para medir la salud de los ecosistemas; la ballena sei (Balaenoptera borealis) y el pez hielo (Champsocephalus esox), endémico del sur de la Patagonia, ambos en peligro de extinción. En estos paisajes marinos, sobresalen los bosques de algas gigantes (principalmente Macrocystis pyrifera), uno de los hábitats más resilientes y productivos del planeta y que en la Patagonia se mantiene todavía intocado, a diferencia de otras regiones del país donde se extrae con fines comerciales.

Si bien en Chile se ha avanzado mucho en la creación de áreas marinas protegidas, y el 42% del mar chileno se encuentra bajo alguna categoría de protección, entre Puerto Montt y Cabo de Hornos menos del 1% de los ecosistemas costeros patagónicos se encuentran estrictamente resguardados. Con nuestro Programa Marino buscamos aumentar esta protección del 1% al 10% para asegurar la continuidad de los procesos ecológicos, proporcionando un océano sano con sus ecosistemas completos.

Gracias al apoyo de diversas organizaciones, desde 2021 hemos realizado más de 15 expediciones en las regiones de Los Lagos, Aysén y Magallanes, en colaboración con diversas instituciones como la Universidad Austral de Chile, CADIC-Conicet de Ushuaia (Argentina), Universidad de Los Lagos, el Instituto Español de Oceanografía y la Universidad de Magallanes, entre otras. Estamos identificando y documentando ‘hotspots’ de biodiversidad con el propósito de ampliar el conocimiento sobre la estructura de las comunidades marinas y cómo se ven influenciadas por las variables ambientales. También mapeamos amenazas y monitoreamos el estado ambiental de hábitats únicos y poco estudiados.

Esta caracterización inédita que hemos emprendido de ecosistemas valiosos y frágiles nos permitirá construir los argumentos científicos y técnicos para proponer la creación de áreas marinas protegidas a lo largo de la Ruta de los Parques de la Patagonia.

Foto: Nicolás Muñóz para Rewilding Chile

Nuestra meta

Queremos crear una red de Parques Marinos en la Ruta de los Parques de la Patagonia chilena que asegure la conservación y conectividad de los ecosistemas marinos, protegiendo la biodiversidad marina de las principales amenazas existentes y potenciales.

En particular, buscamos proteger los bosques de macroalgas Macrocystis pyrifera, conocidas como huiro, a través del establecimiento en el mediano plazo de una figura de conservación permanente, como es el de Monumento Natural.

Bosques de huiro en Bahía Fortescue, Cabo Froward | Foto: José Tomás Yakasovic para Rewilding Chile

Nuestros ejes de trabajo

Investigación científica en áreas prioritarias para la conservación

  • Fiordo Comau (provincia de Palena, región de Los Lagos), donde la Fundación tiene casi 30 años de trabajo, con el gran hito de la creación del Parque Nacional Pumalín Douglas Tompkins. Nuestros estudios sobre la fauna bentónica en el Fiordo Comau indican que, entre 10 y 15 metros de profundidad, es posible ver corales de agua fría que en el mundo sólo se podrían encontrar a mayor profundidad. Descubrimos, además, cómo las poblaciones de huiro o macroalga parda (Macrocystis pyrifera) mantienen su funcionamiento vital en los canales y fiordos patagónicos, caracterizados por una alta variabilidad ambiental. También hemos documentado la presencia regular del tiburón de siete agallas, el cual se encuentra vulnerable según la IUCN.
  • Bahía Inútil (provincia de Tierra del Fuego, región de Magallanes y Antártica Chilena), el único macrosistema que no presenta ningún grado de protección en la Ecorregión Magallanes (Ministerio del Medio Ambiente, 2016). Es un área de alimentación en la que viven peces, calamares y crustáceos que sirven de alimento de la única colonia de Pingüino Rey (Aptenodytes patagonicus) existente en Chile, que se reproduce y reside ahí durante todo el año. El hallazgo más relevante de 2026 fue el primer registro para Chile del “alga abanico” (Microzonia velutina), que habita entre los 3 y 6 metros de profundidad, con lo que ampliamos el rango de distribución conocido de la especie en el ecosistema subantártico y reafirmamos a Tierra del Fuego como una región biogeográfica clave para la diversidad de macroalgas. También encontramos a una larva de pez hielo (Champsocephalus esox), especie endémica en estado vulnerable según la IUCN, la cual fue incorporada a la colección del Museo Nacional de Historia Natural por tratarse del primer individuo en estadio temprano documentado por la ciencia.
  • Cabo Froward (provincia de Magallanes, región de Magallanes y Antártica Chilena), zona marina costera alrededor del Cabo Froward, último hito del continente americano, que presenta los bosques de Macrocystis pyrifera más prístinos del planeta, prácticamente iguales a como los describió Charles Darwin hace 200 años. Es una zona de importancia ecológica donde confluyen diferentes masas de agua, lo que le confiere un carácter único y alberga gran riqueza y diversidad biológica debido a la presencia de distintos grupos taxonómicos como algas, peces, mamíferos marinos, aves marinas y comunidades bentónicas.

Mathías Hüne, director del Programa Marino de Rewilding Chile | Foto: Eduardo Sorensen

Megatransecto Patagonia

  • Junto a un equipo multidisciplinario de profesionales chilenos y extranjeros, y con el apoyo de Plum Foundation, emprendimos una de las investigaciones marinas más ambiciosas realizadas en el país. Durante dos años, mediante seis expediciones, vamos a recorrer más de 1.200 kilómetros entre el Golfo de Corcovado y el Cabo de Hornos, deteniéndose en 90 puntos de muestreo para conocer el estado de los bosques de Macrocystis pyrifera, determinar su capacidad de captura de carbono y documentar la biodiversidad asociada a ellos. Única en su tipo, esta investigación nos llevará a sumergirnos hasta las profundidades donde habitan estos gigantes, que pueden alcanzar hasta 80 metros de altura y que son reconocidas como uno de los sumideros naturales de carbono más eficientes del planeta, con capacidad para almacenar hasta 20 veces más de este gas que los bosques terrestres, función clave para mitigar los impactos del cambio climático. Este proyecto generará conocimiento a escala espacial y temporal de la capacidad de captura de carbono por parte de las algas, información que es clave para la conservación y protección del vasto ecosistema marino de la Patagonia chilena.

Conoce algunas de nuestras expediciones

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