Foto: Diego Nahuel para Rewilding Chile
Chloephaga rubidiceps
En la desembocadura del río San Juan, a 65 kilómetros de Punta Arenas —capital de la región de Magallanes— se encuentra uno de los lugares más importantes para la reproducción del Canquén colorado (Chloephaga rubidiceps), una de las cuatro especies de gansos endémicos de la Patagonia y que hoy se encuentra en peligro de extinción, con menos de mil individuos contabilizados en toda su área de distribución.
El Canquén colorado es una especie paragua para la conservación a gran escala de Magallanes. Su presencia en el territorio nos indica que los ecosistemas únicos de la estepa austral se encuentran sanos y funcionales. Pero al perder el hábitat natural donde se reproducía y criaba a sus polluelos, su supervivencia como especie está amenazada.
San Juan, un atractivo turístico y sitio de recreación de la comunidad magallánica, es un lugar que queremos recuperar para colaborar con la conservación y evitar la extinción del Canquén colorado. Desde el año 2024, estamos trabajando en el área en conjunto con CONAF y el Centro de Rehabilitación de Aves de Leñadura (CRAL), centrando nuestros esfuerzos en el programa de monitoreo con cámaras trampa y vigilancia en zonas clave de su distribución, instalación de transmisores satelitales para el seguimiento de sus recorridos migratorios y en el mejoramiento de la infraestructura del Monumento Natural Canquén Colorado, donde dos guardafaunas de la Fundación realizan patrullajes periódicos, conteo de aves y educación ambiental, entre otras acciones.
Nuestra estrategia apunta a conformar verdaderos corredores de conservación del Canquén colorado en la región de Magallanes a través del conocimiento de sus movimientos migratorios y uso de hábitat en la costa oriental de la Península de Brunswick, el punto más austral del continente americano.
El trabajo que desarrollamos en San Juan, que se enmarca dentro del Plan RECOGE del Canquén colorado, es parte de las acciones de manejo de vida silvestre de los programas de la Fundación, un trabajo que año a año nos brinda nueva información sobre las características del ecosistema de la Península de Brunswick y de habitantes silvestres como este ganso magallánico, el más pequeño y frágil de todos.
El Canquén colorado (Chloephaga rubidiceps) es el más escaso, pequeño y amenazado de las cuatro especies del género Chloephaga que viven en la Patagonia de Chile y Argentina. Hembra y macho son similares, de un largo aproximado de 50 centímetros, con la cabeza y la mitad superior del cuello de color acanelado, lo que le da su nombre. La mitad inferior del cuello, el manto, pecho y flancos presenta tonos blancos a canela con finas barras transversales negras. Sus patas son anaranjadas y tienen un anillo blanco alrededor del ojo.
Es usual confundirlo con la hembra del Caiquén (C. picta), que posee tonos similares, no así el macho, con abundante blanco en el plumaje. También se asemeja al Canquén común (C. poliocephala), otra especie con la que comparte hábitat en Magallanes, que tiene el mismo color de patas, pero la cabeza es gris, el pecho rojizo y plumaje blanco en el abdomen.
Existen dos poblaciones diferenciadas de Canquén colorado: una migratoria en Sudamérica continental, estimada en menos de 1.000 individuos, y otra sedentaria en las Islas Malvinas, con aproximadamente 40.000 parejas.
Durante la temporada reproductiva la población migratoria se concentra principalmente en la región de Magallanes, Chile, con su mayor densidad reproductiva en el sector costero del Estrecho de Magallanes, al sureste de la península de Brunswick. Año a año, estas aves vuelan más de 1.800 kilómetros hacia su área de invernada en el sur de la provincia de Buenos Aires, Argentina.
Por la cantidad de parejas reproductivas que se han registrado en él, el área de San Juan es el sitio de mayor importancia en el continente para la supervivencia del Canquén colorado.
En agosto, tanto en la región de Magallanes como en la provincia argentina de Santa Cruz, las parejas de Canquén colorado arriban desde su área de invernada.
Los reproductores eligen principalmente lugares cercanos a ríos, lagunas o pozas, para construir sus nidos en el suelo, ocupando vegetación y plumón como aislante. Las hembras ponen los huevos en octubre, generalmente siete, y en noviembre se producen las eclosiones.
En marzo, los juveniles están en condiciones de migrar junto a sus padres al área de invernada para después regresar juntos al área de cría. Los juveniles pueden reproducirse a partir de su segundo año de vida.
El Canquén colorado habita en ambientes abiertos, de preferencia vegas y pastizales, de la estepa patagónica y en zonas a orillas de caminos próximos a cuerpos de agua de extensión variable, como ríos, lagunas o pozas. Se alimentan de hierbas en pastizales naturales y tierras agrícolas.
Según el Ministerio del Medio Ambiente (2020), los principales factores de amenazas para la especie son: