Expandiendo la conservación y colaboración desde la Patagonia a través de los Andes

Para lograr un impacto a gran escala en la recuperación de nuestro patrimonio natural, sobre todo en el caso de especies amenazadas se requiere del trabajo colaborativo y el intercambio de experiencias entre organismos, instituciones y personas del ámbito público y privado.

Desde la región de Aysén, estamos avanzando en esa línea a través de distintas iniciativas de conservación, destacando la iniciativa que  que se ha venido desarrollando hace más de una década por parte del Programa de Conservación y Recuperación del Ñandú en el Parque Nacional Patagonia, el cual ha desarrollado numerosas acciones, destacando el reforzamiento de la población a través de la liberación de individuos a la población del ñandú o choique (Rhea pennata) , especie que se encuentra en peligro de extinción en la región..

A esta iniciativa colaborativa impulsada por Rewilding Chile junto a CONAF, SAG, la Reserva Quimán, y el apoyo de Carabineros y el Ejército de Chile, también se han involucrado miembros de las comunidades aledañas al parque nacional – como son Chile Chico, Puerto Ingeniero Ibáñez, Villa Cerro Castillo y Cochrane, quienes han participado activamente de las diferentes liberaciones de ñandúes al medio silvestre realizadas en el parque, generando experiencias muy enriquecedoras y de contacto con la naturaleza.

Es importante señalar que la colaboración no solo se ha fortalecido a nivel local y nacional, ya que lo que comenzó como un esfuerzo regional se ha ido transformando en una red de cooperación internacional. Un paso fundamental en este proceso se dio en 2025, con la primera translocación internacional de fauna silvestre en Latinoamérica, que permitió el traslado de 15 ñandúes patagónicos desde el Parque Patagonia Argentina, en la provincia de Santa Cruz, hasta el Parque Nacional Patagonia en Chile, el cual involucró por ejemplo la coordinación de autoridades de la salud animal, transporte y de aduanas de ambos países de manera que se pudiera concretar.

Este enfoque de colaboración transfronteriza se ha seguido fortaleciendo durante el 2025 y 2026, a través del intercambio técnico con representantes del Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre del Perú (Serfor), quienes impulsados por las acciones desplegadas por el programa en pos de la recuperación del ñandú vinieron a conocer en detalle las instalaciones y la infraestructura, así como los métodos de trabajo que desarrolla el equipo en semicautiverio y en vida libre, participando además de algunas de las liberaciones realizadas en el Parque Nacional Patagonia. El Serfor en Perú trabaja activamente en la investigación, monitoreo y acciones de fortalecimiento de manejo del suri ó ñandú del norte (Rhea pennata tarapacensis), subespecie , que se encuentra en  peligro de extinción tanto en su país como en el nuestro.

Este modelo de aprendizaje colaborativo e intercambio de experiencias no se limitan al ñandú. Existen otras especies emblemáticas de los ecosistemas de nuestro continente, como el cóndor andino, a partir de las cuales también se están generando amplias redes de colaboración. En el marco del Proyecto Manku, liderado por diversas organizaciones públicas y privadas, representantes de la Fundación Jaime Duque de Colombia participaron de la liberación de tres individuos de cóndores realizadas en el Parque Nacional Patagonia, con el fin de conocer en terreno los esfuerzos y acciones de conservación del cóndor que se hacen en nuestro país, ya que dicha especie se encuentra en peligro crítico de extinción en Colombia.

Estas sinergias, que también se extienden a otras especies como el amenazado huemul en el marco del Corredor del Huemul a lo largo de los Andes, cobrando especial relevancia cuando miramos el escenario global de la extinción de especies y las acciones requeridas para revertir y desacelerar estos procesos. El peligro de que las especies desaparezcan es real, acelerado por la crisis climática y los efectos de diversas acciones humanas. Los datos son contundentes: solo en el año 2025, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) señaló que 44 especies de animales, plantas y hongos se extinguieron oficialmente. Pérdidas irreparables y especies que nunca más volveremos a ver.

Frente a esto, no podemos ignorarlo, ser indiferentes, y tampoco bajar los brazos, ya que estas extinciones son señales de alerta de que nuestra casa común – el planeta – está en problemas y debemos hacer algo, ya que más temprano que tarde nos afectará. Prevenir la extinción de las especies nos desafía a ser creativos, audaces buscando objetivos comunes y puntos de encuentro frente por ejemplo a  barreras institucionales y geográficas existentes. La colaboración, el intercambio de experiencias y el trabajo coordinado son algunas de las herramientas que hoy ponemos en práctica y que pensamos que se orientan en el camino correcto, un camino que debemos recorrer juntos.

Cristián Saucedo Director del Programa de Vida Silvestre de Rewilding Chile